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miércoles, 24 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DE LA 5ª SESIÓN

A CARGO DE "PSEUDÓNIMO"

(en Valencia, a 9 de noviembre de 2010)

Del camino del creador

I

"Camino" tiene aires de familia con Machado: camino lo hace el caminante, quien ejerce una actividad (entiéndase camino como línea y no segmento, sin fin). Los caminos son recorridos y "desrecorridos", es decir, vueltos a correr hacia atrás con la posibilidad de tomar otra senda o crear un nuevo camino. Las denotaciones de "creador" son obvias, más si se piensa que es un proceso (Darwin).

II

El aislamiento y la soledad de la que habla Nietzsche descoloca. Una posible interpretación sería la de Luis Jimenez Moreno: "Si bien la altura eleva engrandeciendo, hay que distinguir en esa situación elevada que separa del resto, lo que significa estar solo (allein sein), como aislamiento de todos de todo su entorno, en vez de asumir lo que es concentración o recogimiento interior (Einsemkeit), para potenciar la afirmación propia y emprender grandes acciones". [Rituales hacia la vida adulta: desde el aislamiento en la selva al aislamiento delante de la estufa. Infanticidio].

III

La formación procreadora exige sacrificio y fuerza, donde la propia vida se puede perder (héroe homérico). En caso de éxito, una rueda girará sobre sí misma, cuyos nuevos valores son:

Fuentes:

Escrito está: “Fue el Verbo en el principio”.
¡Ya me detengo! ¿Quién vendrá en mi ayuda?
No es posible estimar tan alto el Verbo;
tengo que interpretarlo de otro modo
si es que estoy del espíritu asistido.
En esta parte leo:
“En el principio era el Pensamiento”.
Reflexionemos bien sobre esta línea,
y que la pluma no se precipite.
¿Es, por lo tanto, el Pensamiento
el que todas las cosas obra y crea?
¡Debiera, pues, decir:
En el principio fue la Fuerza!
Pero a medida que lo escribo,
algo no detenerme en esto me amonesta.
¡Me secunda el espíritu! De pronto
Veo claro el consejo, y ya confiado
Escribo: “¡En el principio fue la Acción!”

(Goethe, Fausto)

Podcast: “La educación en Nietzsche” de Manuel Suances Marcos (20/05/2007)

De las mujeres viejas y jóvenes

Sería fácil hacer de Nietzsche un misántropo. Tan fácil como su contrario.

  • Si de lo que se trata es de superar los productos de la tradición neoplatónica, la mujer elaborada por esta tradición también ha de ser negada.
  • En el superhombre (Übermensch) no existe el binomio hombre mujer: es una taxología del lenguaje que no incluye la diferencia y los grados. En las bacanales, no hay distinción; en el carnaval, todos llevan máscaras.
  • Hablar de la mujer como feminidad es ya conceptualizar y esencializar (“¿Dónde mea Bibi Andersen?”). Subsidiariamente: “la igualdad de la mujer” es extraer un mínimo común denominador y atribuirle características.
  • Argumento evolucionista: las formas femenino/masculino es la variación más adaptativa (hermafroditismo).

Además, existen elementos en el propio discurso que desactivarían una visión simplista.: va seguido de “Del camino del creador”. Existe una relación mujer-arte-creación-hijo (sin ella, no se puede alumbrar al superhombre); la mujer descubre el niño del hombre; “todo en la mujer es un enigma”, Zaratustra habla a una vieja que le reconoce y olvidará el discurso,… Nietzsche habla, pues, de la mujer en diferentes niveles (vieja/joven): no se trata de una mujer verdadera o falsa, sino de una mujer afirmativa. De nuevo, se trata de no bipolarizar (bueno/malo, hombre/mujer, ilustracion/romanticismo, cuerpo/mente, Oriente/Occidente, 0/1,…) para abrir el espacio a lo múltiple. “Para comenzar a filosofar, hay que romper con la gramática” (Wittgenstein & Confucio).

Por último:

Así habló Zaratustra es literatura. ¿Se ha de coger el látigo de forma literal o metafórica? Fenomenológicamente, ¿ante quien se coge un látigo y para qué? Ante un juguete peligroso, para domesticarlo, para dominar una fuerza salvaje (vital, Carmen).

La mujer pare. El hombre es un medio para repetir ciclos. El hombre es lineal a no ser que complemente a la mujer.

Conclusión (extraída de un trabajo sobre Foucault):

“Las alternativas al biopoder hechas desde la vida misma aparecen como un referente a la racionalidad establecida que las ha traído a escena pero que serpentea sin dejarse capturar. Se establece una coexistencia entre los puntos de resistencia, las mesetas que sobresalen en todos los puntos y la retícula del poder. Estas formas de contra-conducta contrastan con la visión reificada de la población. Las contra-conductas están más del lado de una escatología (Foucault dixit) que muestre la vida yendo más allá de las regularidades biológicas que intentan definirla, del lado de una revolución que muestre la vida como potencia de impugnación que juega en los intersticios abiertos entre el Estado y la producción y del lado de una nación que, afirmando su particularidad y su carácter de multitud, confronta los procedimientos de universalización e individualización estatales. La definición de resistencia tendrá a un carácter creativo, productivo en tanto que se apuntala en un espacio previo al poder y crece paralelamente a éste y no una visión de resistencia unilateral negativa o reactiva. La resistencia es coextensiva al poder, se alimenta de la fuerza y del poder y es tan productiva como éste.”

Fuente:

Podcast: “Carne cruda” emitido el 9 de octubre de 2009 titulado “Perras”.


De la picadura de la víbora

La misma víbora que ataca, pica y envenena, a Zaratustra le ayuda, lame y sana. Hay, pues en Zaratustra un cambio de valor, una “aniquilación de la moral”, censuran los buenos y justos, es decir, los que se han sometido a la costumbre y los que obedecen la positivación emanada de ella. Si esto es así, la justicia no es objetiva (ni los guapos).

Cortado el hilo que sustenta el derecho a la moral, se trataría de reformular la justicia desde el ser humano. ¿Acaso propone un tipo de justicia carnal (no trascendental, más allá del bien y del mal), donde no tenga cabida el resentimiento y haya espacio para la venganza? Si fuera el caso, habría lugar para el encarnizamiento o crueldad y, de nuevo, estaríamos en la esfera del resentimiento y la venganza. Entonces, se trataría de una justicia superhumana, de aristócratas de espíritu, donde “si el castigo no es también un derecho y un honor para el prevaricador, entonces tampoco me gusta vuestro castigo”.

[notas: justicia virtuosa en sentido aristotélico]


Del hijo y del matrimonio

Más de lo mismo.


De la muerte libre

"Mi reino no es de este mundo", esta vida sólo tiene sentido en tanto que propedéutica para el otro mundo, al que se accede por la muerte, "Dios da la vida y sólo él te la quita", no podemos suicidarnos porque ésta es nuestra parte divina, etc.

versus

Petronio (Tácito, Anales, 19): "Se dio la casualidad de que por aquellos días el César se había marchado a Campania, y Petronio, que lo había acompañado hasta Cumas, fue allí detenido; no soportó por más tiempo dilatar el temor y la esperanza. Pero no se liberó de la vida precipitadamente, sino que se hizo cortar las venas y luego vendarlas a capricho, para después hacerlas abrir de nuevo, mientras hablaba con sus amigos no de temas serios o que le o que le reportasen fama de entereza; también se escuchaba sus conversaciones, que no versaban en absoluto sobre la inmortalidad del alma y las máximas de los filósofos, sino que eran canciones insustanciales y versos frívolos"

[A quién, en fin, le sería lícito atreverse a realizar una traducción alemana de Petronio, el cual ha sido, más que cualquier gran músico hasta ahora, el maestro del presto, por sus invenciones, ocurrencias, palabras: - ¡qué importan, a fin de cuentas, todas las ciénagas del mundo enfermo, perverso, incluso del «mundo antiguo», cuando se tiene, como él, los pies, el soplo y el aliento, la liberadora burla de un viento que pone sanas todas las cosas haciéndolas correr! (Nietzsche. Más allá del bien y del mal, §28)]

Zenón de Elea: (Diogenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres) "Habiendo llevado a cabo el derrocamiento del tirano Nearco (otros dicen Diomedón), él fue arrestado (...) Interrogado sobre sus cómplices y sobre las armas que él había entregado en Lipara, cita los nombres de todos los amigos del tirano, con la intención de ocultar a los propios. Entonces, bajo la promesa de revelaciones confidenciales sobre ciertas personas, mordió cruelmente al tirano en la oreja y no lo suelta hasta que queda herido de muerte (...) Al final, se cortó la lengua con sus propios dientes y se la escupió en la cara."

[notas: a) hacer de Nietzsche un existencialista b) "¡Era bastante noble para retractarse!" c) diferentes planos de la muerte d) Zenón de Colli]


De la virtud que hace regalos

[En De la guerra y del pueblo guerrero, Nietzsche ya señaló que la multiplicidad irreconciliable es una virtud. Ahora, señala otra: el hacer regalos. Puede entenderse esto como otra crítica a la modernidad desde un punto de vista económico. Pero esto sería simplificar en exceso: si capitalismo/liberalismo/democracia,… es algo así como acumular capital y poder defenderlo, éste no es un producto exclusivamente moderno sino que tal vez se encuentra en la religión (protestante) y tal vez no se encuentre entre los judíos (kibutz).

En todo caso, el modelo comercial (no exclusivamente pecuniario) propuesto basado en el amor no es unívoco: quien ama da más que quien es amado (“Pero un horror es para nosotros el sentido degenerante que dice: “todo para mí””).]

Fuentes: Potlach


APÉNDICE: Arendt, ¿Que es política?

“Para comprender nuestro concepto político de libertad tal como originalmente aparece en la polis griega es de gran importancia este estrecho vínculo de lo político con lo homérico. Y no sólo porque Homero fuera el educador de esta polis sino también porque según la comprensión que de sí mismos tenían los griegos la organización y fundación de la polis estaban íntimamente ligadas a aquellas experiencias ya presentes en él. Así, el concepto central de la polis libre, no dominada por ningún tirano, los conceptos de isonomia e isegoria se remitían sin dificultad a los tiempos homéricos (Pauly–Wissowa, loe. cit.)10 ya que, de hecho, la grandiosa experiencia de las potencialidades de una vida entre iguales ya se encontraba modélicamente en las epopeyas homéricas; y, lo que quizá es más importante, el nacimiento de la polis podía entenderse como una respuesta a estas experiencias, bien negativamente —en el sentido en que Pericles en su discurso funerario se refiere a Homero: la polis debía fundarse para asegurar a la grandeza de los hechos y palabras humanos una permanencia más fiable10* que la memoria que el poeta conservaba y perpetuaba en el poema—, bien positivamente —en el sentido en que Platón decía (en la Carta XI)12 que la polis había nacido de la con- fluencia de grandes acontecimientos ocurridos en la guerra o en otras gestas, es decir, de actividades políticas en sí mismas y de su peculiar grandeza. En ambos casos es como si el campamento militar homérico no se levantara, sino que se instalara de nuevo tras el regreso a la patria, se fundara la polis y se encontrara con ello un espacio donde aquél pudiera permanecer prolongadamente. Y por mucho que en esta permanencia prolongada haya podido transformarse, el contenido del espacio de la polis sigue ligado a lo homérico, que le da origen. Es por lo tanto natural que ahora, en este espacio propiamente político, lo que se entendía por libertad se desviase; el sentido de la empresa y la aventura se debilitó más y más y aquello que en estás aventuras había sido en cierta manera el accesorio indispensable, la constante presencia de los otros, el trato con iguales en la publicidad de la agora, la, como dice Heródoto, isegoría, pasara a ser el auténtico contenido del ser–libre. Simultáneamente, la actividad más importante para el ser- libre se desplazó del actuar al hablar, del acto libre a la palabra libre.

Este desplazamiento es de gran importancia y se ha ido produciendo en la tradición de nuestro concepto de libertad, en la cual la convicción de que actuar y hablar están escindidos y les corresponden capacidades humanas completamente distintas es incluso más decisiva que en la historia de Grecia misma, pues uno de los elementos más notables y estimulantes del pensamiento griego era precisamente que desde el principio, esto es, desde Homero, no existía una tal escisión fundamental entre hablar y actuar, y que el autor de grandes gestas también debía ser orador de grandes palabras —no solamente porque las grandes palabras fueran las que debían explicar las grandes gestas, que, si no, caerían, mudas, en el olvido sino porque el habla misma se concebía de antemano como una especie de acción. Contra los golpes del destino, contra las malas pasadas de los dioses el hombre no podía defenderse pero sí enfrentárseles y replicarles hablando, y, aunque esta réplica no vence al infortunio ni atrae a la fortuna, es un suceso como tal; si las palabras son de igual condición que los sucesos, si (como se dice al final de Antígona.) «grandes palabras responden y reparan los grandes golpes de los elevados hombros», entonces lo que acontece es algo grande y digno de un recuerdo glorioso. Que hablar sea en este sentido una especie de acción, que la propia ruina pueda llegar a ser una hazaña si en pleno hundimiento se le enfrentan palabras —ésta es la convicción fundamental en que se basa la tragedia griega y su drama, aquello de lo que trata.

Es precisamente esta concepción del hablar, que sirve de base al descubrimiento que la filosofía griega hizo del logos como poder en sí mismo, la que pasa a segundo término en la experiencia de la polis y desaparece completamente de la tradición del pensamiento político.

Esta libertad consiste en lo que nosotros llamamos espontaneidad, que desde Kant se basa en que cualquiera es capaz de comenzar por sí mismo una nueva serie. Que la libertad de acción signifique lo mismo que sentar un comienzo y empezar algo, nada lo ilustra mejor en el ámbito político griego que el hecho de que la palabra archein se refiera tanto a comenzar como a dominar. Este doble significado pone de manifiesto que se denominaba dirigente [Führer] a quien comenzaba algo y buscaba los compañeros para poder realizarlo; y este realizar y llevar a fin lo empezado era el significado originario de la palabra «actuar», prattein.

Únicamente cuando se le hurta su espontaneidad al neonato, su derecho a empezar algo nuevo, puede decidirse el curso del mundo de un modo determinista y predecirse. La libertad de expresión, que fue determinante para la organización de la polis, se diferencia de la libertad de sentar un nuevo comienzo, propia de la acción, en que aquélla necesita en mucho mayor medida de la presencia de otros.

Por mucho que sin ella toda libertad política perdería su mejor y más profundo sentido, la libertad de la espontaneidad es todavía prepolítica; únicamente depende de las formas de organización de la convivencia en la medida en que también ella, al fin y al cabo, sólo puede darse en un mundo. Pero puesto que emana de los individuos, puede salvarse bajo circunstancias muy desfavorables incluso del alcance de, por ejemplo, una tiranía; en la productividad del artista así como en general de todos los que producen cualquier cosa mundana aislados de los demás, se presenta también la espontaneidad y puede decirse que todo producir es imposible si no procede primeramente de la capacidad de actuar en la vida. Pero muchas actividades humanas pueden tener lugar lejos de la esfera política y esta lejanía es incluso, como veremos más tarde, una condición esencial para determinadas productividades humanas.”


SAF-Symposion / Cátedra Zaratustra

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